El Eternauta y La Cámpora

julio 19, 2011 § 1 comentario

La Campora es una agrupación política oficial, cuyo discurso fundamental, se basa en el resurgiendo de  la participación de los jóvenes en la política (desconociendo que esta iniciativa fue mantenida desde siempre desde las  agrupaciones de izquierda), donde el principal y único objetivo de sus integrantes es la adquirir y/o mantenerse en un cargo público de relevancia, consolidando el grado elitista de sus bases.

Esta academia del patrón público se apropio del personaje del Eternauta para convertirlo, tristemente, en su iconocidad política. Digamos, que se realiza una transformación del personaje más importante de la historia de la  historieta en Argentina para actualizarlo desde la óptica y el interés del poder oficial. Quizás, y desde una divagación absoluta, el intento de asimilar las eventualidades de  Juan Salvo con las del ex presidente. Principalmente en materia de patrimonio  y pequeñas anécdotas sobre valores. Pero ¿qué relación existe entre este movimiento político y la simbología del Eternauta, y por consiguiente, el pensamiento y la lucha de Héctor Oesterheld? Es un absurdo hallar una mínima simbiosis. Entremos al espacio de las conjeturas con un profundo suspiro racional. Supongamos que Héctor Oesterheld hubiera logrado sobrevivir heroicamente desde la clandestinidad a la dictadura militar, convirtiéndose en un personaje importante de carácter social e  intelectual en materia de lucha por los derechos humanos. Imaginemos que a mediados de la década del  90 hubiese sido invitado a esta ciudad por alguna entidad universitaria o social para dar testimonio, idea y pensamiento sobre su militancia y su lucha previa, durante y posterior al proceso. Imaginemos también que se hubiera elegido causalmente como fecha de su visita un 24 de marzo, por lo que, seguramente, el invitado esperaría presenciar algún acto que reivindique el NI OLVIDO, NI PERDÓN. Ahora, pensemos. ¿Acaso el anfitrión hubiera sido Kirchner y su aparato político? ¿Lo hubiera recibido, albergado, acompañado en todas las actividades? Quien no sepa la respuesta, no sale de su espejo de negaciones.

La indiferencia y el silencio enmarcaron el compromiso del poder reinante en cuestión de reinvidicaciones sociales y derechos humanos en Santa Cruz, (Hebe de bonafini fue testigo de esta apatía).

Esta suposición cuasi-fantástica, basada en una realidad irrefutable, es suficiente para catalogar como un abuso de lo poco serio, una arbitrariedad canallesca,  el uso de este tipo de simbologías y representaciones culturales e históricas para fines políticos, ya que no hace más que distorsionar hasta torcer la voz de la historia real. Confundir y manipular a aquellos en los que supuestamente enfocan sus propósitos, los jóvenes.

Escuché por ahí que la historia oficial murió. Que fue derrotada por el transcurso y la tenacidad de los sucesos verdaderos, donde el pasado real y absoluto surge diariamente pese a las fábulas de las oficialidades o poderes establecidos. Estoy de acuerdo. Me imagino que Juan Salvo, también.

Anuncios

§ Una respuesta a El Eternauta y La Cámpora

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo El Eternauta y La Cámpora en Los gritos.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: